LegisConsejo #2

Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada”

Giovanni Boccaccio

legisconsejo

Como sabéis a través de Nuestro canal de Youtube iremos subiendo una serie de Consejos Jurídicos para afrontar los problemas cotidianos del día que implican un carácter jurídico.

¿Tienes ganas de resolver cuanto antes un problema? ¿Te atreves a hablar con quien tienes el problema? Si te atreves a hacerlo pero quieres apoyo o no te atreves a hacerlo solo pero lo deseas fervientemente porque sabes que es la única vía posible, queremos que sepas que no estás solo porque a través del procedimiento de Mediación podrás hablar con aquella persona que necesites hablar en un entorno seguro y comunicativo a manos de un experto Mediador.

En nuestro Legisconsejo #2 os explicamos qué hacer en caso de que se incumpla el Régimen de Vistas ratificado en vuestro Convenio Regulador o Sentencia a través de procedimiento de Mediación.

Pincha el siguiente enlace para escucharlo.

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.

Estamos deseando recibir vuestras preguntas y contestaros a lo que necesitéis. Lo haremos con la mayor brevedad posible.

¿TENGO QUE PAGAR PENSIÓN ALIMENTICIA SI PIDO GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA?

El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive”

Feodor Dostoievski

brothers-457237_1920

            El sistema de guarda y custodia compartida no exime de pagar una pensión alimenticia a los hijos, cuando existe desproporción en los ingresos que perciben los progenitores.

            Es usual que cuando un padre o una madre solicitan la guarda y custodia compartida de sus hijos piense que ya que los menores comparten la mitad del tiempo con cada uno, cada progenitor se hará cargo de las necesidades de los hijos durante el tiempo que tenga en custodia a los menores.

            Sin embargo la realidad que impera en nuestros juzgados es otra bien distinta, porque la custodia compartida no exime de pagar alimentos cuando se da alguna de las siguientes circunstancias:

  1. Existe desproporción entre los ingresos de ambos progenitores.
  2. Uno de los progenitores no tiene ingresos, ni rendimientos por trabajo o rentas.

            En ambos casos el Juez de Familia podrá acordar la guarda y custodia compartida, y los hijos compartirán su tiempo con ambos padres, pero también procederá a fijar una pensión de alimentos, ya que la cuantía de la pensión alimenticia va a ser proporcional a las necesidades que tienen los hijos que la reciben, y también a los medios que tiene el progenitor que la abona.

            De esta forma se asegura que los hijos mantengan un nivel de vida similar con ambos progenitores, o por lo menos que tengan cubiertas sus necesidades cuando se encuentren con uno u otro.

                 Si tiene alguna duda consulte a su abogado, en todo momento el sabrá como asesorarle.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.

Estamos deseando recibir vuestras preguntas y contestaros a lo que necesitéis. Lo haremos con la mayor brevedad posible.

APRENDER A DECIR QUE NO

Sé el cambio que quieres ver en el mundo”

Mahatma Gandhi

decirno

APRENDER A DECIR QUE NO, ES DECIDIR QUE QUEREMOS QUE ENTRE EN NUESTRA VIDA

Nuestros programas familiares nos venden soluciones en forma de problema y problemas en forma de soluciones. Así generación tras generación, nos vemos atrapados en conflictos familiares que se repiten en nuestras familias y que están detrás de una parte importante de la conflictividad  existente en nuestras vidas.

¿Qué hacer ante ello? ¿En qué ideas estamos apoyando nuestras vidas que atraemos a ellas todo lo contrario de lo que deseamos?

La respuesta a estas preguntas nos acerca a la solución de cualquier situación conflictiva en la vida, ya sea de un conflicto jurídico, personal o familiar.

La solución a nuestros problemas empieza cuando cada uno de nosotros aprendemos a decir que NO, cuando aprendemos a apoyar nuestras decisiones en lo que deseamos y no en lo que otros esperan de nosotros

Solamente podremos dirigir nuestras vidas hacia lo que realmente deseamos y no hacia lo que socialmente es correcto, aprendiendo a realizar Juicios de existencia, es decir decidiendo lo que queremos o no queremos que entre en nuestra realidad y existe en nuestro universo. Siendo la clave para que un acontecimiento no exista en nuestro universo el no darle valor a ese acontecimiento. Cuando ponemos nuestro tiempo en una situación, ponemos nuestra mente y nuestra energía, estamos permitiendo que entre en nuestra vida, la estamos valorizando y le estamos dando un lugar muy importante.

Cuando estamos ante un conflicto y permitimos que nuestra existencia se llene de pensamientos referidos al mismo, cedemos nuestro tiempo en pensar en el mismo y dejamos que inunde nuestra mente. De esta forma estamos psíquicamente valorizando esa situación y ese conflicto. Por tanto, nuestro psiquismo nos va a traer más de eso que no queremos porque nuestra Psique vuelve una y otra vez a lo anterior que es el terreno que conoce.

Por tanto, nuestro  destino tiene las huellas del pasado y para cambiar ese destino no nos queda otra que  descubrir esas huellas del pasado que se han impregnado en cada uno de nosotros a través de esos programas que rigen nuestra vida y que nos llevan a hacer las cosas siempre bajo los mismos parámetros. Pautas de conducta que cada vez nos abocan a esa misma realidad que no queremos, pero que seguimos repitiendo porque nuestro psiquismo se rige por el automatismo de repetir situaciones hasta que tomamos la decisión de pararnos y tomar conciencia de que ese pasado está ahí, no para seguir repitiéndolo, sino para que aprendamos de él y lo trascendamos y bloqueemos, diciéndole que ya no lo queremos más en nuestras vidas. De esta forma dejamos de estar atados a los programas familiares que nos utilizan como objetos y nos convertimos en sujetos de nuestra existencia

Si los abogados y demás agentes jurídicos aprendemos a trabajar no solamente con los hechos que dieron lugar a una situación conflictiva puntual, sino que también atendemos a las leyes psíquicas que existen ocultas en el mismo, que nos son manifestadas a traves de las palabras y del discurso de nuestros clientes, no solamente daremos soluciones temporales a esa conflictividad jurídica sino que ayudaremos a disolver el conflicto en sí mismo.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.

Estamos deseando recibir vuestras preguntas y contestaros a lo que necesitéis. Lo haremos con la mayor brevedad posible.

NIÑOS DIVORCIO

No puede haber una revelación más intensa del alma de la sociedad que la forma en la que se trata a sus niños”

Nelson Mandela

child-1099770_1280

Menores en mitad del conflicto

            Comenzare cuestionando nuestra más profunda y arraigada forma de actuar  planteando una serie de preguntas que es bueno realizarse en momentos de crisis de pareja:

  • ¿Escuchamos a nuestros menores?
  • ¿Les dejamos expresar sus emociones?
  • ¿Saben mitigar los padres el miedo que provoca en sus hijos esa batalla emprendida por sus progenitores?
  • ¿Tiene la justicia herramientas suficientes para escuchar el dolor de un niño/a que se enfrenta cada día con la rabia y el rencor entre sus padres?

          La respuesta a estas preguntas debiera preocuparnos a todos los que de una u otra forma trabajamos con el derecho de familia (abogados, fiscales, jueces y equipos psicosociales) y, también tendría que constituir la mayor fuente de preocupación de todos aquellos padres que deciden separarse o divorciarse.

            Cuando dos adultos inician un procedimiento de divorcio se sumergen en un proceso de crisis personal en el que no cabe nada más. Sus vidas se convierten en un caos en el que, parece, que lo importante es hacer valer su posición frente al otro, ganarle al otro en el juzgado. No comprenden que en el derecho de familia ni se gana ni se pierde. El gran ganador o perdedor es siempre el niño. Un niño para el que nadie ha tenido tiempo ni paciencia para sentarse con él y escucharlo sobre la terrible agonía que le produce escuchar a sus padres gritarse. Un niño manipulado con palabras que él/ella no comprende para que diga a quien quiera más, y en definitiva, un niño al que tampoco nadie le pregunta cómo se siente cuando se le impone un nuevo padre o una nueva madre.

         El divorcio de una pareja en sí mismo no es positivo ni negativo, sino que dependiendo de los mecanismos que empleen los mayores para gestionarlo, se va a marcar la diferencia del valor positivo o negativo que dicho conflicto va a dejar trascender a  los menores y el modo en el que les va a afectar.

     Si el divorcio es concebido como enfrentamiento, desavenencia, crisis y situación violenta, esa será la impronta con la que marquemos las vidas de nuestros hijos,  si por el contrario el divorcio es concebido como una oportunidad o una posibilidad de transformar nuestra realidad, también será esa la carga positiva que trascienda a nuestros hijos. Transformar la actitud que impera en todo procedimiento de divorcio de “ yo gano, tu pierdes, por una actitud de ganamos los dos” será la forma de proteger a nuestros menores y tutelar sus derechos.

           Y para proteger los derechos de los niños envueltos en un procedimiento de sus padres, lo primero que tendremos que hacer es otorgarle el derecho a ser escuchado. Ser escuchados en un ambiente ausente de presiones. Eso lejos de darse en nuestra sociedad, lo que encontramos los profesionales del derecho son niños a los que sus padres manipulan la información que le dan sobre el procedimiento judicial que les afecta, para obtener del menor la respuesta que a ellos satisface.

              Así pues aunque el derecho configura el interés del menor como un principio rector, y esta norma refuerza el derecho de los menores, cuyo interés se considera prioritario. En la práctica este concepto del interés del menor es un concepto bastante indeterminado ya que, requiere considerar a los menores sujetos activos con capacidad de participar en la búsqueda y satisfacción de sus necesidades, pero la realidad jurídica del día a día en los juzgados no siempre es así, ni tiene herramientas para ello. Proceder en favor del interés del menor es algo tan sencillo como permitirles que hablen y escucharlos. Escuchar sus palabras, sus gestos, su manera de expresar lo que sienten, escuchar para donde van sus anhelos y deseos y no dar por sentado que lo que pensamos los mayores, incluyendo la justicia en esos mayores, es siempre lo mejor para ellos.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.

            Estamos deseando recibir vuestras preguntas y contestaros a lo que necesitéis. Lo haremos con la mayor brevedad posible.

LA SOLUCIÓN AL ACOSO ESCOLAR

“La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”

Paulo Freire

                board-1521348_1280

       Ahora que acaba de iniciarse un nuevo curso escolar, desde nuestro despacho damos respuesta a un tema que a todos nos afecta pero que generalmente se silencia: El Acoso Escolar.

Puesto que el mundo no está libre de conflictos, preciso incluir nuevas figuras entre las aulas que enseñen y ayuden a los niños a gestionar su vida del mañana.

Queda desfasado el pensar que el sistema punitivo ayuda a la sociedad a solucionar los problemas, puesto que en esta sociedad en la que todo está castigado y positivizado se hacen o se dejan de hacer las cosas, por el miedo al castigo más que por una verdadera consciencia del bien común.Y es, tras la comprensión del significado del bien común y el trabajo con muchos niños – a título privado -, que he descubierto que con la mediación podemos evitar el acoso escolar.

Las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, encaran el curso con la existencia de sus Planes de Convivencia. En dichos planes regulan el procedimiento que se llevará a cabo siempre y cuando surja algún conflicto en el aula. Todos los planes buscan tener un sistema de resolución de conflictos enfocado a reconocer y resolver un problema existente para, finalmente, restaurar la relación de las personas que se ven envueltas en una controversia. He leído infinidad de planes de convivencia, sin embargo, me he topado conque dichos planes son tinta sobre papel mojado, puesto que la realidad es que no se ponen en marcha por falta de iniciativa de los centros y falta de tiempo de los profesionales que en ellos trabajan.

En muchas ocasiones, los problemas son silenciados y su abordaje ha dejado mucho que desear ya que se ha obviado la existencia del conflicto o bien se han manipulado los acontecimientos ocurridos porque como explica “el abogado Pedro González al programa el objetivo (LA SEXTA) los centros educativos “niegan la mayor” porque asumir casos de acoso escolar supondría “un fracaso de su proyecto educativo“.

Para cumplir con los objetivos de estos planes – y hablo desde mi propia experiencia -, los niños precisan ser escuchados. Pero no escuchados exclusivamente por sus profesores, ya que dentro de su horario lectivo les es difícil por la cantidad de niños a los que han de atender y el grueso de trabajo que tienen.

Necesitan ser escuchados por alguien que sabe escuchar, además de por la persona con la que se les presenta el problema. Yo les he ofrecido mi escucha activa a infinidad de niños con los que he trabajado; he escuchado sus problemas y he jugado con ellos a encontrar juntos la solución, por que lo cierto es, que ellos mismos saben que solución deben darle a sus problemas. Lo único que ocurre es que no son conscientes de que pueden hacerlo porque nadie les ha dado ese espacio y esa valiosa atención. Y cuando se les otorga los resultados son 100% satisfactorios.

Con respecto a los adolescentes, he conseguido que se sientan adultos y por consiguiente responsables de sus propios actos y hacedores de su futuro.

La comunidad educativa en general (padres, profesionales y alumnos), para resolver los conflictos que se suscitan día a día,  tienen que disponer de dicho espacio de escucha y mediación, ya sea fuera o dentro de las aulas. Todo sale ganando, puesto que es más fácil analizar la sintaxis de una frase cuando las personas hemos sabido analizar el origen de algún problema interpersonal que nos ha ocurrido.

La Mediación está al servicio de todo aquel centro educativo que desee incluirlo en su quehacer diario. Y en concreto, mi capacidad de escucha y resolución de conflictos también lo está.

El mediador es la pieza fundamental en la resolución de las controversias que surgen dentro del entorno escolar, ya que el colegio es el lugar donde nuestros hijos pasan la mayor parte de su día a día. Es por ello que, al tratarse de una comunidad humana, se suscitan infinidad de problemas.

Desde los conflictos más simples a los más complejos, todos son tratados desde un mismo enfoque: el abordaje inmediato. A la hora de trabajar en el abordaje con los niños, incluyo concienciarles de que existe un conflicto y que ellos mismos han de contribuir a resolver el asunto con técnicas de diálogo que yo misma voy potenciando, pues de esta manera restauran las relaciones  que se habían roto y favorecen la buena convivencia.

Generalmente, se piensa que las disputas que ocurren en el colegio y los institutos son “cosas de niños o adolescentes”, pero lo cierto es que dichas “cosas de niños” acaban convirtiéndose en Acoso Escolar por no haberle dado respuesta inmediata cuando aún era un conflicto menor.

Los menores de edad son conscientes de la realidad que los rodea siempre y cuando así se la muestre en una sesión de mediación porque cuando no se les permite justificar sus actos conseguimos una eficaz respuesta a los avatares que surgen cada segundo. Es por permitirles la justificación, que muchas victimas se acaban convirtiendo en verdugos para darle respuesta a las horribles circunstancias que viven, siendo su vida de adultos un auténtico tormento puesto que no han tenido un sistema que les haya ayudado a ser conscientes de que es posible que nadie salga herido de una situación de conflictividad.

Los centros educativos necesitan las mediaciones que practico para dar respuesta a cualquier problema de convivencia, puesto que juntos podemos esclarecer cualquier hecho de forma que el proyecto educativo se cumpla y se ayude a los menores de edad a crecer y a madurar.

La mediación no es sólo un procedimiento de resolución de conflictos sino que es un sistema con el que genero buena convivencia, ya que es la forma de que todos ganen y nadie pierda al afrontar los conflictos cotidianos

.

Ángela Victoria Correa Puche

Abogada experta en Mediación

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.