¿QUÉ ES LA LEY DEL UNIVERSO?

Una cosa no es justa por el hecho de ser Ley. Debe ser ley porque es justa.

Montesquieu

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EL ABOGADO QUE PARA DEFENDERTE APLICA CONCIENCIA UNIVERSAL

Nuestro cerebro es nuestro gran enemigo porque hace todo lo que está en su mano para automatizar nuestra vida y, dar siempre respuesta a los conflictos con respuestas aprendidas. De esta forma nos encontramos con respuestas que se encuentran en nuestro interior porque nos las  introdujo la cultura, la sociedad, la familia y en general todo nuestro entorno. Son las llamadas respuestas automáticas.

Siempre que damos respuestas automáticas aflora la profunda división con la que nos han enseñado a vivir. Los seres humanos vivimos divididos entre dos polos internos. Un polo señala hacia lo que deseamos, el otro polo hacia lo que amamos. Normalmente amamos una cosa y deseamos otra

Con semejante división nos zambullimos en el mundo de los adultos y divididos, tal como nos han enseñado a enfrentar el mundo desde la cuna, nos enfrentamos a conflictos que se nos van a manifestar a nivel legal, familiar o quizás de salud, y para cuya solución tenemos que mirar más allá de nuestra identidad, mas allá de las cosas e ideas con las que nos identificamos y que, al identificarnos con ellas, creemos que “nosotros somos eso”, sin darnos cuenta que nosotros somos mucho más que eso.

En mi despacho profesional me encuentro muy a menudo ante la división de la que os hablo. Personas que tienen un problema y que cuando les pregunto cuál creen que puede ser la solución, con sus respuestas dejan ver claramente que esa es la solución que desea su madre, o su padre, o quizás la respuesta  con la que creen que van a quedar bien ante determinadas personas. Les resulta muy difícil deshacerse de ese barniz social que los empuja a tomar decisiones que no son las que en realidad desean tomar. A solucionar sus problemas de una forma socialmente correcta, pero individualmente está en desarmonía con ellos mismos.

A los humanos nos cuesta creer que las cosas con las que nos identificamos nos toman por objeto y cuando eso pasa, las respuestas que damos son las que alguien (sociedad, familia etc.) introdujo dentro de nosotros. Son respuestas que nada tienen que ver con nosotros. Son respuestas que nos vienen dadas del exterior. Por esta razón cuando creemos haber dado solución a un problema, lo único que hemos hecho es cerrar en falso una herida y gestar la próxima. Solamente atreviéndonos a ser quienes queremos ser, aunque de esta forma no gustemos a otros, podremos enfrentarnos a lo bueno y a lo no tan bueno en nuestras vidas.

Mientras yo sigo haciendo lo que no quiero hacer, pero que es lo que otro espera que haga, estoy permitiendo sentirme como no quiero sentirme. Mientras digo una cosa y hago otra distinta, porque es lo correcto, estoy permitiendo sentirme dividido. La división entre lo que pienso, lo que digo, lo que siento y, finalmente lo que hago es la división de todas las divisiones en el ser humano y, en realidad es la fuente de cualquier conflicto en nuestras vidas

La más difícil meta que tenemos los seres humanos es que no nos dé igual traicionarnos. Nos traicionamos para salir victoriosos de las evaluaciones que nos hacen otros, sin pararnos a pensar que de esta forma salimos muy mal parados de nuestra propia evaluación ante nosotros mismos.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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SI BUSCAS ABOGADO NO MIRES SOLAMENTE LO QUE SABE MÍRALE LA VIDA

Oír es precioso para el que escucha”

Proverbio egipcio

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Vivimos en una sociedad anestesiada en la que, para vivir en ella y ser aceptados por la misma, lo importante no es la REALIDAD sino la verdad que impera en cada momento. De esta manera cada vez vivimos en una sociedad más adormecida que día a día pierde su capacidad de evaluar que es lo que dejamos que entre en nuestras vidas y que decidimos no dejar entrar.

Y se preguntaran Vdes: “¿qué tiene esto que ver con elegir a un abogado o a otro para que defienda nuestros intereses?”

Lo cierto es que tiene mucho que ver.

Hay una Ley Universal que dice: “ Lo similar atrae a lo similar”. Por lo que ante el conflicto las personas buscan o encuentran la solución de dos formas muy distintas:

1.- Hay un grupo de personas que quedan estancadas en el problema que las atrapó e intentan buscar soluciones idénticas a aquellas que las llevaron hasta el problema y que las mantiene atrapadas. De esta forma dan siempre vueltas de forma continuada sobre lo mismo. Sobre lo anterior.

2.- Existe otro grupo de personas que se apartan de los parámetros y de las decisiones que los llevaron al problema y encuentran la solución conduciéndose a sí mismos a la mejor versión de ellos, a aquel lugar donde brillan.

Este segundo grupo conduce su psiquismo hacia la realidad que desean alcanzar, que no es otro que vivir sin el problema que las tiene atrapadas.

Al igual que existe esta división a la hora de enfrentar un  problema, la misma escisión se produce cuando tenemos que elegir un abogado que nos ayude en su resolución.

Dice el título de este post que si buscas abogado no le mires solo lo que sabe, mírale su vida, y eso es porque en su vida es donde deja patente que emana la verdad que eligió para su vida.

Y… ¿porqué mirarle su vida? ¿Qué tiene  que ver su vida con el problema que me aqueja y le entrego para que lo solucione? Lo cierto es que en las vidas de las personas – y esto incluye a los abogados – no existen áreas diferenciadas. Si no gestiona bien su vida, si se caracteriza por una vida caótica, seguramente la forma de dar respuesta al conflicto que le llevas para que lo soluciones, será tan caótica como el resto de su vida. El psiquismo humano trabaja con las mismas leyes en todas las áreas de nuestra vida. No existen leyes distintas que rijan nuestra profesión, nuestra salud o nuestras relaciones.

Por tanto resulta de vital importancia saber elegir al abogado que nos va a alejar del empecinamiento mental que nos mantiene atados en el conflicto y en la perenne insatisfacción, y con esa conducta va a dar solución jurídica al problema y va a disminuir la carga emocional que toda situación de enfrentamiento y división trae a nuestras vidas.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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