SIÉNTATE A REFLEXIONAR

Conversación entre dos o más personas que exponen sus ideas y comentarios de forma alternativa.

RAE

PERMITE QUE HABLAR SEA LA MEJOR OPCIÓN

Cuando no tenemos en frente un problema, todos creemos que seremos capaces de solucionarlo hablando.

No sé que ocurre en el transcurso del conflicto, pero lo último que quieren hacer las personas es sentarse a expresar sus ideas y ponerlas en común para llegar al buen entendimiento.

El ego, la culpa, la indecisión, la desconfianza, juegan un papel muy importante en todo este proceso de falta de comunicación. Sin embargo, está más que probado que las personas que se sientan a discutir sobre un asunto que les tiene enfrentados consiguen alcanzar una solución eficaz en tiempo récord.

Entonces… ¿qué ocurre? ¿Por que los seres humanos no conseguimos sentarnos a hablar antes que destrozarnos las vidas viviendo en conflicto?

¿Acaso preferimos seguir sintiéndonos victimas del mundo?

¿Acaso nos aporta placer saber que estamos sufriendo “por culpa” de un otro?

¿Acaso somos incapaces de combatir nuestros egos y pedir disculpas a tiempo por nuestros errores?

Recuerda: Tu conflicto bien mediado es un problema resuelto.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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HABLEMOS DE TODO

Es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo

Franz Grillparzer

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Estoy convencida de que no hay energía más potente que la del amor.

Veréis, resulta que ayer, mientras veía la película “hijo de otra madre” me planteaba que pese a que el ser humano se encuentra continuamente sometido a situaciones dolorosas incluso infrahumanas, lo cierto es que existe algo que siempre le ayuda a sonreír pese a sus circunstancias.

El nombre de ese algo es AMOR.

Estas palabras que hoy escribo van dirigidas a todas las personas deseantes de amar con deseo.

Gracias al amor somos capaces de superar cualquier contratiempo, que por duro que pueda parecer, lo cierto es que es la semilla que libera al sufrimiento.

Sin embargo, bien es cierto, que desencanto tras desencanto las personas empiezan a reprimir su deseo de enamorarse por miedo a sufrir, pero ¿por qué? ¿Qué ocurre en la vida de las personas para rechacen la idea de enamorarse pese a sentir deseo de enamorarse?

Como sociedad, vivimos enfrentados a diario con el fanático mundo del qué dirán y aunque parezca un concepto de siglos pasados, está a la orden del día.

Potenciado por el uso de las redes sociales, nos inmiscuimos en las idas y venidas de nuestros propios juicios, que son los que acaban por hacerse dueños de lo que acabamos haciendo con nuestra vida.

No existen vidas perfectas a los ojos de los demás, sino vidas felices con las circunstancias que cada uno elije para uno mismo, pero para ser felices es necesario que dejéis de reprimir vuestras personalidades y seáis capaces de saltar al vacío que supone ser uno mismo, os encontréis con las personas que os encontréis.

Sólo entregándose sin miedo podemos conseguir el amor que deseamos sentir. Para ello sólo necesitamos desear amar y amar deseando, porque de lo contrario el corazón puede acabar rompiéndose en mil pedazos, porque lo bonito del amor es mirar a los ojos de la persona que tienes enfrente y le propongas “hablemos de todo, pero sin miedo“.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de Conflictos Interpersonales

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LOS VALORES

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad o la energía atómica. Se llama VOLUNTAD.

Albert Einstein

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Los valores son “principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas”.

Valor proviene del latín “valere” que significa “ser fuerte”. Desde una perspectiva axiológica filosófica, valor es una “cualidad del sujeto”. Es decir, actuar conforme a unos valores consiste en vivir en conformidad a su significado y trascendencia, y por tanto, independizárlos de nuestro carácter egocéntrico.

Tenemos que señalar, que los valores y la ética se encuadran dentro de un mismo marco, pues la ética nos dirige a ser valientes; nos impulsa a actuar conforme a “las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro”.

Del cómo sea y elija ser el hombre, depende su ética.

En conclusión, el ser humano, como individuo racional, se rige por una serie de principios que preservan un valor o un conjunto de valores. Los valores están intrínsecamente ligados a la ética y, por consiguiente, a la moral. Ambas, configuran la forma de ser del sujeto.

Podemos definir valor como “el grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar”.

Pero, ¿cómo diferenciar cuales son los valores que contribuyen a la Paz y a la Justicia?

Debido a que como decían los sofistas, interesados por el asunto de la moralidad, “ésta va cambiando de ciudad en ciudad, de generación en generación; es decir, la cuestión de lo que es bueno y lo que es malo es algo que está en constante movimiento; es algo que fluye”, tenemos que partir del concepto de valores atemporales, que son aquellos que no se pasan de moda. Aquellos que en lo más profundo del corazón de cualquiera se reconocen como universales, quitando las capas culturales que nos adoctrinan. Aquellos que no pertenecen a nadie, pues son de todos.

Si entendemos la Paz y la Justicia como los principios que contribuyen a conseguir el estado de armonía que perseguimos, de ellos deduciremos los valores que los defienden.

Al ser todos los seres humanos iguales podríamos decir que como principal valor, para la cuestión que se nos sugiere, prime la DIGNIDAD.

Así como, de la aprehensión de la Dignidad como valor y como principio derivan toda una serie de valores como el RESPETO, la EMPATÍA y el AMOR, entre otros.

 

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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DIVORCIO: FRUSTRACIÓN O LIBERACIÓN

Es tan corto el amor y tan largo el olvido…

Pablo Neruda

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Casi todos creemos que cuando estamos ante una crisis de pareja lo primero que tenemos que hacer es buscar un buen abogado que nos consiga una buena pensión para nuestros hijos, la posibilidad de quedarnos con el uso y disfrute de la vivienda familiar, o la guarda y custodia de nuestros hijos. En definitiva un abogado que nos consiga unas buenas perspectivas de futuro. Pocas son las personas que buscan abogados, que además de reconducir el tema legal aparejado a un divorcio, les ayude a reconducir ese mar de emociones en el que navega la persona que se aproxima a una Separación matrimonial

Por todos es bien conocido las fases a seguir cuando la convivencia en pareja se hace inviable, pero pocas personas son las que piensan en sus emociones, en cómo quedarán después de este proceso. Pocas conocen o se plantean el hecho de que cuando la justicia les dé su sentencia de divorcio – momento en el cual creen que alcanzaran su tranquilidad -, miraran ese papel, leerán sin entender el argot en el que esa sentencia está escrita y se apoderara de ellas un enorme sentimiento de VACIO. Vacío al comprobar que su vida de muchos años ha quedado condensada en dos o tres folios  en los que poco o nada se dice del problema personal que los llevó a solicitar justicia, Vacíos porque poco o nada interesó el drama familiar por el  que ha tenido que pasar la persona y que tras la sentencia está tan vivo o más de lo que estaba antes de dar comienzo el proceso de divorcio.

Así pues, cuando tengo frente a mí a las personas a las que voy a dar su sentencia, me encuentro en la mayoría de los casos que, en casi treinta años de ejercicio profesional, nadie o casi nadie lee la sentencia en ese momento. La cogen, preguntan tímidamente por los temas que les preocupaba hasta ese momento, las pensiones establecidas, el uso del domicilio familiar y quien se queda con la guarda y custodia de los hijos menores, y luego… continúan hablando de lo que siempre les preocupó realmente, el  dolor asentado dentro de ellas y al que no saben darle salida, la frustración que les ha provocado el matrimonio porque tienen la sensación de haber obtenido mucho menos de lo que esperaban.

Lo mismo que en el primer momento dirigieron sus fuerzas a obtener unas buenas medidas económicas que le permitiesen ver el futuro con confianza, ahora, después de tener en la mano su sentencia, tienen que lidiar con el verdadero divorcio: DIVORCIARSE DE SUS EMOCIONES. Tendrán que alinear sus sentimientos con el resultado o modo de vida que pretenden vivir en el futuro y ese trabajo es algo que les toca hacer a ellas, ya que no se lo concederá ningún juez. Por tanto el verdadero divorcio es el divorcio emocional, que constituye aquel momento  en el que por fin nos sentimos bien, nos sentimos como deseamos sentirnos, y eso pocas veces se alcanza cuando concluye o termina el divorcio legal.

            Hay muchas personas que se divorcian legalmente, pero que quedan durante mucho tiempo, y otras de por vida, vinculadas de manera permanente a su ex pareja. Y ello incluso cuando llegan a formar nuevas parejas. Son personas que temen las reacciones de sus ex compañeros, que piensan más en lo que el otro/a pensará sobre tal o cual cuestión que en lo que  ellos mismos desean, es decir, no se atreven a ser quienes son y a actuar como sujetos de sus vidas. Se divorciaron un día, pero un cordón invisible de emociones mal gestionadas los mantiene atados.

   Mientras los sentimientos provocados por el divorcio (la angustia, la culpa, la deuda y el miedo) siguen presentes en sus vidas, continuan siendo prisioneros a su expareja.

    Cada vez que ponen su mente en aquello que no quieren en lugar de bloquearlo, lo que están haciendo es dejarlo entrar.

      Cada vez que actúan por temor a lo que el otro/a piense, lo que hacen es inundar sus vidas de inexistencia, convirtiéndose en objetos que el otro/a maneja a su antojo.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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