HACER LAS PACES

La paz no puede mantenerse por la fuerza; sólo puede lograrse con comprensión.

Albert Einstein

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¿Cuantas veces de niños vivimos la escena en la que tras una pelea con otro niño un adulto nos dijo: “daros un beso, un abrazo y ya sois amigos otra vez”?

¿Soluciona esta acción una pequeña pelea entre dos niños?

Lo cierto es que el problema desaparece momentáneamente pero no se soluciona nada, puesto que no se invita a los menores a reflexionar sobre el asunto. Sin embargo, invitar a tales reflexiones prepara al niño a que se convierta en un adulto que sabe salir de las controversias a través del análisis de las situaciones, dando soluciones verdaderas.

De lo contrario, cuando a unos niños que se pelean, un adulto les dice que no pasa nada, el adulto está inculcando en la escala de valores del menor que los problemas se solucionan con muestras de afecto irreflexivas.

Aunque dicha reflexión parezca un tanto rebuscada, ocurre que si, entre otros, el papel del adulto es inculcar en los menores valores que propicien una sociedad mejor, los adultos de hoy debemos plantearnos que queremos enseñar a nuestros hijos.

Las paces de verdad consisten en dedicar el tiempo efectivo a la situación para que se comprenda por qué y para qué se ha generado una disputa concreta. Es necesario comprender la realidad, sin auto engaños y sin someternos a la inercia existente en la sociedad.

Todos sabemos que las acciones pequeñas son las que poquito a poco contribuyen a cambiar el mundo pero… ¡cuánto nos cuesta vivir desde esas acciones!

Imaginémonos que todos y cada uno de nosotros, la próxima vez que nos encontremos con un problema nos vamos sentar a reflexionar cuanta responsabilidad propia tenemos  en el problema. Esa micro acción contribuye a que se produzca un cambio progresivo.

Por consiguiente para hacer las paces de verdad en una situación debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Ser muy consciente de cómo es uno mismo.
  2. Plantearse por qué estoy metido en esa situación.
  3. Responder a la pregunta de para qué estoy metido en esa situación.

Todo lo que nos ocurre tiene una finalidad para con nuestra vida.

¿Estas dispuesto a descubrir para que te ocurre lo que te ocurre?

 

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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Navidad en Familia

Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerla todo el año.

Charles Dickens

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Navidad en Familia es un concepto un tanto abstracto en un despacho de abogados como el nuestro.

Como cada año, aquellas familias que están viviendo una compleja situación familiar se enfrentan a la Navidad con cierto dolor.

En las que hay niños pero ya no hay matrimonio la situación se plantea complicada, ya que ambos progenitores desean vivir todos los días importantes junto con sus hijos.

En las que las herencias han acabado con las relaciones, se contempla cierto halo de melancolía por unas Navidades que ya pasaron.

En las que las deudas configuran el día a día, se vislumbra las ganas de libertad.

En un despacho de abogados como el nuestro en el que escuchamos historias variopintas, la Navidad se vive con anhelo. Todo alrededor parece ser fabuloso, y en algunas ocasiones lo es, pero en muchas familias no ocurre lo mismo y uno de los deseos más reclamados al cielo es que la situación se solucione y vuelva la risa a ser la protagonista de las fechas.

Desde nuestro despacho animamos a todas esas familias a que no pierdan la esperanza, porque todo en la vida tiene solución si deseas darle una solución y nosotras desde aquí podemos ofrecerte muchas.

No te rindas!

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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Cómo explicar a nuestros hijos que nos Divorciamos

No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.”

Séneca

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Si estas leyendo este post es porque te enfrentas a una de las situaciones más complicadas que se te han planteado en tu vida. Te divorcias.

Hace unas semanas trataba este tema en el programa de radio Málaga al día de Canal Málaga, y es que cuando no hay hijos de por medio, un divorcio resulta ser más sencillo ya que cuando los papeles se arreglan, ambos pueden continuar su camino sin necesidad de “echar cuentas” a su ex pareja.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay hijos de por medio?

A los niños no los podemos duplicar, ni tampoco dividir… por lo tanto nos topamos ante un problema que debemos solventar y la gran mayoría de las veces no sabemos cómo hacerlo.

Tu abogado te dará buenas soluciones para que el tiempo que compartáis con vuestros hijos sea el que mejor se adapte a vuestra situación familiar, pero… ¿cómo se lo explico a mis hijos?

Debes empezar por algo que te resultará bastante complicado: sentarte con tu ex pareja y acordar que debéis hablar con vuestros hijos para explicarle la nueva situación familiar.

En segunda instancia deberéis estar de acuerdo en el mensaje que vais a transmitirle. En este momento es importante que dejéis de lado el problema que ha hecho que se rompa vuestro matrimonio y velar por la felicidad y bien estar de vuestros hijos.

Por ultimo, deberéis sentar a vuestros hijos y hacerle la conversación lo más sencilla posible. Utilizar palabras cotidianas y adaptadas a su nivel de comprensión. Los menores tienden a sentirse culpables por el divorcio de sus padres, por lo que tendréis que dejarles claro que ellos son muy importantes en vuestras vidas y que la nueva situación va a mejorar la convivencia de todos los miembros de la familia siempre y cuando todos os propongáis que así sea.

Cómo esta conversación no resulta fácil y en ocasiones no tienes las herramientas que te ayudan a pasar el mal trago de forma victoriosa, muchas parejas optan por acudir a mediación familiar y así enfrentar la nueva situación en un entorno seguro a cargo de un profesional.

Si necesitas asesoramiento, estoy a tu disposición para atender a tus consultas.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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Acuerdo de Parentalidad

Es un hombre sabio el que conoce a su propio hijo

William Shakespeare.

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¿Qué es un acuerdo de Parentalidad?

Es un acuerdo al que llegan los padres divorciados que contiene diferentes cuestiones sobre las que esa pareja deja constancia de cual es el protocolo de actuación ante diferentes situaciones de la vida de sus hijos.

¿Cuál es la finalidad de dicho acuerdo?

A través de este acuerdo, los padres se comprometen a velar por el bienestar de sus hijos a fin de evitar estar enfrascados en discusiones que de estar unidos no ocurrirían.

¿Qué se puede regular en un acuerdo de parentalidad?

Cuestiones tales como:

  • Los limites que se les va a poner a los menores.
  • la educación que los va a guiar.
  • el estilo de vida.
  • Actividades especiales (comuniones, cumpleaños…)
  • Actividades cotidianas
  • Relaciones con la familia extensa.

¿Cómo lo elaboramos?

A través de un proceso de mediación, en el que se elaborará el perfil de cada miembro de la familia a fin de alcanzar el acuerdo propio que rija la nueva situación familiar.

Y si el acuerdo queda obsoleto por la evolución de la relaciones, se volverá a negociar uno nuevo.

¿Qué requisitos son necesarios?

La buena voluntad y las ganas de salir victoriosos de unas relaciones que de no regularse pueden perjudicar el bienestar de los menores.

 

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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Negociar las normas del hogar – ¡todos a una!

“Un Estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.”

Sófocles

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¿A qué me refiero con normas del hogar?

Para poder garantizar un buen clima familiar, pacífico, seguro y ordenado es necesario que tanto adultos como menores tengan en cuenta una serie de preceptos que potencian un comportamiento concreto enfocado a la buena convivencia en el entorno familiar.

Por tanto, las normas son las reglas de disciplina o comportamiento que han de cumplirse diariamente a fin de mantener una buena atmósfera en el hogar.

 

¿Qué tipo de normas existen?

  1. Las no negociables: Son aquellas que el adulto establece y están relacionadas con los principios que rigen la convivencia familiar. Como por ejemplo, “hablarse con respeto”, “no utilizar la violencia” o “argumentar los deseos”.
  2. Las negociables: Son aquellas que son negociadas en el entorno familiar y están relacionadas con los deseos de cada uno de los individuos de la familia. Como por ejemplo, “el contenido televisivo que se consumirá en casa” o “la hora de llegada para hijos adolescentes”.

 

¿Cómo podemos negociarlas?

En lineas generales, esto depende de la edad del menor con el que estemos tratando, puesto que no es lo mismo tratar con menores de 6 años o con menores de 17, puesto que la capacidad de empatía (necesaria para poder negociar un derecho) o la de racionalidad de un asunto no es igual en todas las edades.

Por tanto, hay que partir de observar la situación familiar, para posteriormente planificar en que soporte van a dejarse reguladas esas normas y finalmente aplicar la normativa que ha sido definida por toda la familia en función de las edades y los intereses de todos los miembros.

Si finalmente se cumple la norma se aplicarán los incentivos elegidos para conseguir que esto se convierta en un comportamiento continuo. Sin embrago, como de lo que se trata es de crear bienestar familiar y de enseñar a los menores a tener empatía con los derechos de los demás, no es preciso que todo sea premiado objetivamente, puesto que habrá que ayudar a comprender a los menores que la mayor recompensa es vivir en un entorno pacífico.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Es necesario que el adulto, con su ejemplo, sea el primero en mostrar como ha de ser la pauta de comportamiento a fin de garantizar que el menor lo comprenda, pues como bien se dice “un buen ejemplo vale más que mil palabras“.

 

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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Cómo comenzar una conversación difícil

Las cosas buenas de la vida comienzan con una conversación.

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En  reiteradas ocasiones me he topado con la angustia de saber que debía iniciar una conversación difícil con alguien. El sentimiento que se experimenta es el mismo que el que se debe sentir cuando se pierde algo y no sabes por donde empezar a buscar para encontrarlo.

Las conversaciones complicadas requieren una sencillez que pocas veces sabemos darla.

Para comenzar una conversación que no es de tu agrado con alguien a quien necesitas expresarle algo importante lo primero que debes tener el cuenta es que debes estar tranquilo. Este es uno de los puntos más complicados ya que pocas veces conseguimos estarlo sabiendo que debemos enfrentarnos a un reto.

Sin embargo, estar tranquilo no conlleva que no estés alerta ya que tienes que tener los 5 sentidos puestos en la situación para conseguir transmitir el mensaje que deseas expresar.

Además de estar tranquilo es necesario que tengas muy claro qué es lo vas a contar, pues de lo contrario divagarás en diferentes ideas que no te conducen más que a infundir error en la otra persona.

Una vez tengas claro tu mensaje es momento de qué te plantees que quieres que el otro reciba para emplear un lenguaje claro y conciso que reúna todas las ideas desde un enfoque resiliente a fin de evitar el rechazo del mismo.

Una vez iniciada la conversación empléate en conocer que siente la persona que está recibiendo tus palabras y permítele expresar su punto de vista.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

 

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No consigo entenderme con mi hijo

Los buenos hábitos formados en la juventud marcan toda la diferencia.

Aristóteles, filósofo griego

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La adolescencia es una etapa de la vida en la que cada persona se comienza a definir.

Las reglas que los padres han ido inculcando en la niñez son las que posteriormente pondrá el adolescente “en tela de juicio”.

A pesar de considerar la adolescencia una de las mejores etapa de nuestras vidas, por eso de vivir “ausente de obligaciones”, lo cierto es que cuando es atravesada nos topamos de frente con el mundo que nos rodea y pretendemos dejar de someternos a las reglas que creíamos estrictas desde el punto de vista de un niño para crear nuestras propias reglas. Esta lucha continua con el exterior nos hace experimentar una gran cantidad de frustración que se ve reflejada en las relaciones con los padres.

Una vez en la edad adulta, la persona va olvidando la cantidad de desengaños que vivió en su adolescencia, sin embargo, éstos crean una personalidad en base a esa experiencia vivida a fin de protegerse del daño causado y de adaptarse a las reglas que imperar en sociedad que nos rodea.

A nuestro despacho llegan padres que tienen que lidiar con toda la frustración de sus hijos adolescentes y no saben como entenderse para poder alcanzar un acuerdo sobre asuntos tales como el respeto a las normas de la casa, las horas de entrada o la salida o la progresión en unos estudios que le proporcionaran un buen futuro.

Cuestiones como estás nos las consultan diariamente y gracias al procedimiento de diálogo entre padres e hijos propuesto por la mediadora Ángela Correa consiguen alcanzar un acuerdo que trae paz a los hogares de muchas familias que ya han decidido poner punto y final a una situación tan desagradable como lo es la de estar en continua confrontación con un hijo.

 

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De lo políticamente correcto

Históricamente, las cosas más terribles resultaron no de la desobediencia sino de la obediencia”

Howard Zinn

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Hace unos días que me planteo hacia donde estamos llevando todos la sociedad y los principios que la deberían regir. Resulta que cada vez que leo o escucho una noticia la percibo inundada de lo políticamente correcto. Esto se debe a la doble moral que se ha asentado en nuestra realidad del día a día que crece sin control por el uso continuo que hacemos de las redes sociales. Y ahora mismo está totalmente descontrolada.

El canon de belleza establecido en esta etapa histórica que atravesamos consiste en reflejar una vida saludable, ausente de conflictos, viviendo el presente y persiguiendo aceptar todas las realidades que siempre han existido pero que han estado brutalmente reprimidas. Aparentemente es esencial cumplir con los preceptos que contribuyen a cumplir con el canon de belleza y bienestar ya que de no ser así vas a ser tildado de intolerante o de negativo, pero lo cierto es que la linea que separa tal perfección del descontrol es tan fina que continuamente la estamos traspasando. Esta ola de positivismo se está convirtiendo en un grave problema que está afectando a los principios morales que hacen próspera una sociedad, pues está haciendo que nos olvidemos de esa parte oscura o negativa que hace que crezcamos como personas y evolucionemos como comunidad al ser lo único capaz de hacernos ver que no todo está permitido dentro de los principios de la evolución consciente.

Debemos partir de la premisa de que queremos alcanzar como sociedad. Si tenemos claro que queremos profundizar en la bondad del ser humano y en su ascensión como individuo que vive en comunidad debemos plantearnos que el dialogo certero y veraz, altamente menospreciado, está siendo olvidado. Sin embargo, si queremos conseguir vivir sin conflictividad alguna partiendo de no meternos a negociar las condiciones para alcanzar un “acuerdo de paz” porque perturba mi tranquilidad, lo estamos consiguiendo, ya que estamos convirtiéndonos en una sociedad altamente ficticia y superficial. Esto está contribuyendo al analfabetismo en la comunicación entre los seres humanos. Todos sabemos que es lo que quiere escuchar mi vecino o mi colega y aunque no tenga muy claro o ni siquiera me haya planteado profundamente porque quiere escuchar eso lo cierto es que lo suelto porque se que socialmente queda muy vistoso y me hace aumentar mi ego a un millón de corazones.

Esto se debe a una falta en el compromiso por la excelencia verdadera y a la ausencia de la buena educación. Pero, ¿qué es la buena educación? Consiste en hacerse consciente del origen de los problemas y trabajar la solución a través del reconocimiento verdadero del problema, siendo persistente en la batalla de controlar el descontrol que provoca el querer evitar el problema.

Creo que pocas personas nos paramos a reflexionar donde está la piedra que como sociedad nos hace caer en la trampa de repetir continuamente los mismos errores. Sin embargo, se hace de vital importancia hacerlo para dejar de escuchar historias políticamente correctas.

Qué es la vida sino una sucesión de Historias sin una solución que apueste por la eficacia de que trascendamos al ser humano.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

 

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TENGO SÍNDROME POST-VACACIONAL

Todos, una vez en la vida, tenemos derecho a creer que las canciones del verano han sido escritas especialmente para nosotros.
Massimo Gramellini

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Las horas contemplando el horizonte con la simple premisa de disfrutar de una cerveza y un rato de charla con tu pareja o tus amigos.

El momento de relax a primera hora de la mañana.

La ilusión por emprender un viaje hacia algún sitio desconocido o conocido.

Estas son algunas de las características de las tan ansiadas vacaciones que todos comenzamos en algún momento del año.

Las vacaciones sirven para recargar las pilas y para disfrutar del sólo placer de ser uno mismo. Sin embargo, la presión que nos creamos al compararnos con los demás hace que no podamos disfrutar de las vacaciones tal como debiéramos. Y aquí es donde surgen los problemas.

Las vacaciones están llenas de expectativas y como no se vean satisfechas nos convertimos en un saco de frustración e intranquilidad.

He conocido parejas que deciden poner fin a su relación tras las vacaciones por el simple hecho de convivir juntos y conocer a quien tenían al lado. Lo que no saben, es que generalmente los problemas se producen tras una falta de dialogo continuada en el tiempo, por la falta de ganas de dedicarse a ser feliz o bien por el cansancio del día a día.

Para afrontar la vida es necesario dialogar y apostar cada segundo por tu felicidad.

Recuerda que para poder vivir en paz se precisa el diálogo.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

 

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“Te voy a llevar a Juicio”

La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil.

Sócrates

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Actualmente, cuando dos o más personas se pelean o experimentan simples desavenencias con otra persona le sueltan eso de: “¡te voy a llevar a juicio!

La facilidad de acceso a las instituciones judiciales, aunque a algunos les pueda parecer que no, es tan grande que utilizar esa expresión se ha convertido en una muletilla que utilizas para defenderte de no querer abordar un problema que puedes resolver por ti mismo a fin de intentar quedar “libre de culpas”.

Como me ha ocurrido a mi hasta hace relativamente poco, es posible que no te hayas parado a reflexionar el concepto de Juicio nunca. Tenemos tan asociado a la palabra que un juicio consiste en un procedimiento en el que un juez dice que se ha de hacer ante una situación concreta que le planteamos que no nos percatamos que un juicio es mucho más que ello y que el origen de la palabra no es nombrar un proceso sino definir una acción de pensamiento de una persona Sabia.

Esta confusión viene de la deformación de la sintaxis en la que empleamos el concepto. La expresión “llevar a juicio” implica ir a un lugar, sin embargo esta expresión no contempla la figura del juez – que a mi entender es la figura más importante de todo el proceso -. ¿Cuando empezamos a utilizar la expresión “llevar a juicio” por la de “someter a Juicio”?

Quizás pueda parecerte una tontería esto que te cuento, pero lo cierto es que es sumamente importante utilizar las palabras correctas a fin de darle el valor que requiere un acto tan importante como el someter un hecho a Juicio.

En teoría, los jueces deben ser personas dotadas de tal calidad ética y moral que son capaces de dirimir cualquier cuestión litigiosa con auténtica justicia y principios éticos; pero lo cierto es que hoy en día al juez no se le valora su grado de discernimiento ético de las situaciones, simplemente se le valora que tenga un correcto conocimiento de parte de la legislación que rige un país, sin entrar a valorar su condición personal para ejercer justamente su posición.

Tal deformación del concepto de Juicio implica que la justicia ande tambaleándose, pues no existen leyes escritas que definan que decisiones son correctas o no, pues esto lo da la calidad del juez en dirimir una cuestión en base a los principios éticos que deben consolidar la personalidad de las personas. Al estar cada vez más confundidos los principios morales de la sociedad, las personas emplean más las instituciones judiciales para resolver asuntos que con el cumplimiento de la palabra dada sería de fácil resolución sin la necesidad de acudir a que el juez bajo su Juicio resolviera la cuestión.

Por tanto, no consiste en llevar a juicio “sin ton ni son” a todo el mundo y cada cuestión, consiste en que nos paremos a reflexionar la entidad de Justicia y la importancia de tener un Juicio acorde a los valores del bienestar social.

Ángela Victoria Correa Puche

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