ALGUIEN A QUIEN BESAR

El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”

Hemingway

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Esta mañana sonaba una cover de la canción de Chainsmokers “Something just like this” en mi Spotify.

La belleza de la voz de la chica que versionaba en acústico está letra me ha hecho reflexionar en el mensaje de la letra.

Mi inspiración, hoy, se la debo a ella.

Ocurre que en el ir y devenir del día, en el paso acelerado del tiempo, en las horas de trabajo, nos empeñamos en imitar modelos imposibles de seguir que no son el reflejo de nuestra condición humana. Incitados por versiones de superhéroes, que al reflejártelos con un carácter cercano en las películas parecen objetivos alcanzables, nos topamos con una realidad del mundo que no sabemos enfrentar a la hora de la verdad.

Sin embargo, nos olvidamos que en el silencio de la noche, en la fuerza de un abrazo, en el beso suave de alguien amado, en el jolgorio de una fiesta, en la tranquilidad de las olas del mar, incluso en el riesgo que supone decirle la verdad a alguien, se encuentra ese instante de felicidad que todo ser humano persigue.

¿Alguna vez te has parado a pensar que no te va bien porque sigues un modelo erróneo de conducta?

Nos venden modelos de conducta incapaces de darnos lo que de verdad precisamos y buscamos para nuestra vida, porque como bien dice la canción “soy incapaz de verme reflejado en un superman o un spiderman“. Sin embargo, son mensajes tan sutilmente potentes los que lanzan estos modelos que nos creemos capaces de hacer las cosas de la misma forma que estos modelos que, por condición humana, se escapan de nuestras posibilidades.

Seguramente, tu, al igual que yo, también deseas que todo te vaya bien, que tu vida sea estable y que no te veas sumido en la preocupación continua por no saber muy bien qué rumbo lleva tu vida.

Pues bien, tenemos una serie de potenciales que rechazamos de pleno por el simple hecho de que somos incapaces de mirar hacia donde de verdad nos hace crecer, es por ello que nos quedamos con el modelo infantil del superhéroe o la princesa de cuento. Esto, tarde o temprano, nos conduce justo donde nunca habíamos querido llegar.

Por eso, simplemente aprende a desarrollar las habilidades que tanto aprecias de esos modelos, desde las posibilidades de tu condición y mira dentro de ti para descubrir cómo puedes hacerlo. Utiliza esos mensajes como los mitos que te explican que habilidades puedes desarrollar.

Lo cierto es que simplemente quiero ser alguien a quien acudir, alguien a quien besar,  alguien en quien confiar… desde un modelo que me sirva para alcanzarlo.

Y Tú, ¿qué modelo quieres seguir? ¿quién te arriesgas a ser?

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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SEPARACIONES QUE DUELEN

Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza”

Benjamin Jonson

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En Mi vida profesional estoy acostumbrada a lidiar con separaciones de todo tipo: separaciones de parejas, de hermanos, de amigos, de hijos con padres…

Es frecuente que hasta mi se acerquen personas que solicitan mi ayuda jurídica para separarse, pero cuando les pregunto qué les ha llevado a esa situación, en la mayoría de los casos ignoran el origen o la causa por la que en este momento se encuentran en el despacho de una abogada.

Cuando les hago esa pregunta es frecuente que ellos, a su vez, me pregunten a mi ¿Qué importancia tiene esa respuesta para una abogada? ¿Acaso lo que buscan de mí no es solamente ser ayudados a conseguir medidas personales y económicas lo más satisfactorias posibles?

Mi respuesta a dichas interrogaciones siempre es “SI PERO NO”. Sí, Porque eso aparentemente es lo que reclama la persona en ese primer momento. Pero NO es lo que necesita para alcanzar el sosiego que vienen buscando, ni es la forma de conseguir a través de esa separación que “el final de esa relación sea el nacimiento o principio de una vida mucho mejor”

Los seres humanos somos predecibles, muy predecibles. Basta observar de donde viene una persona para saber a dónde se dirige. Quien se dirige a separarse de su pareja, de su hermano, amigo o a poner fin a cualquier relación, y los motivos para que se produzca esa escisión son la rabia, el rencor de malos entendidos reiterados que han provocado una convivencia desalentadora y que convencen a esa persona para que achique circuitos en su vida, sin antes entender que esa persona de la que se separa les habla en realidad de su relación consigo misma, y que esa persona que tanto lo altera es solo un espejo a través del cual está viendo algo de sí misma que no le gusta, que desea bloquear y no mirar ahí, lo que obtendrá al separarse es solo una SEPARACIÓN FÍSICA, PERO NUNCA EMOCIONAL NI PSÍQUICA.

Para obtener el pretendido sosiego, equilibrio y bienestar deseado con la separación NO PODEMOS DEJAR QUE DECIDA SOBRE NOSOTROS LO QUE INCIDE EN CADA UNO, tenemos que operar sobre eso que incide en nuestra forma de dar respuesta a los problemas de nuestra vida. Eso supone, buscar en nuestro interior la respuesta automática que infecta nuestra vida cada vez que volvemos a ponerla en juego cuando nos encontramos ante situaciones similares Y, que provocan que dentro de nosotros salte la misma alarma que tantas veces, YA, salto y que siempre hace que obtengamos una situación resuelta de un modo que nos MANTIENEN EN EL SUFRIMIENTO.

En ninguna de nuestras vidas existen errores de diseño. Cuando en él recorrido vital nos salen al encuentro circunstancias, varias, que de una u otra forma inducen a la separación, sería bueno detenernos a mirar dentro de cada cual y encontrar que hay de similar en todas esas situaciones, que finalmente han terminado con una separación. Ese camino con nosotros mismos nos hará comprender QUÉ incide en nuestra mente que provoca que siempre demos la misma respuesta ante circunstancias distintas y, que una vez dada esa respuesta provoca que nos sintamos mal con nosotros mismos.

Hay una frase de J.L. Parise que a mí me impacta y que dice” El ego nos vende problemas en forma de soluciones y soluciones en forma de problemas”. Esta es una magnifica frase resumen del significado de este post.

Como abogada no deseo quedarme mirando solamente el problema jurídico que traen hasta mí a las personas, porque ese problema es solo la punta de flecha  de un problema que va mucho más allá y que infecta todas las áreas de la vida de esa persona.

Por tanto: “MIREMOS HACIA AHÍ”

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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EL HOMBRE EN BUSCA DE JUSTICIA

Es cosa fácil ser bueno lo difícil es ser justo”

Victor Hugo

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¿Realmente existe la justicia?

¿Acaso la crisis de valores ha atacado también a una gran parte del sistema judicial?

Una cuestión muy importante es  saber si ha quedado afectada la justicia por la crisis de valores que aqueja a la sociedad actual o, acaso sus integrantes han podido preservarse de esa quiebra de valores que tan profundamente ha arraigado en nuestra sociedad.

En la justicia al igual que en todo su entorno social existe una tendencia cada vez más marcada al predominio del trabajo mental sobre el emocional, a objetivar el trabajo que se realiza olvidando al sujeto que existe detrás de la cuestión objetivada, a prestar un trabajo profesional alejado del sujeto que hay tras la profesión, a relaciones carentes de compromiso. Al alejarnos como sociedad de una ética de valores cada vez nos es más difícil ver al sujeto que existe en cada relación porque resulta más cómodo relacionarse con una situación objetiva que con un individuo Ello constituye un conflicto social  que poco a poco deriva en una justicia mecanicista, automática y carente o deficiente de actuaciones éticas.

Así sucede en la práctica de la justicia penal cada día. Una justicia a la que los acusados de un delito acuden con el peso de la cárcel sobre los hombros, pero con el deseo de ser escuchados cuando se saben INOCENTES

Cuando la inercia de la justicia se pone en funcionamiento ocurre, en muchas ocasiones, que la persona se enfrenta a una condena de cárcel excesiva que el Ministerio fiscal ha solicitado de forma provisional, para luego concretizar en el acto del juicio, y en infinidad de ocasiones rebajar de manera importante

Ocurre con demasiada frecuencia que en el momento de entrar a juicio el Ministerio Fiscal ofrece una rebaja en la pena, y la ofrece de tal forma que de una manera u otra deja entre ver una presunción de haber prejuzgado los hechos antes de ni tan siquiera  haber comenzado el juicio.

Esa cuestión prejuzgada de alguna forma lleva en muchos casos a aceptar esa rebaja de condena a pesar de que en muchas ocasiones la persona es INOCENTE, y a pesar de que para beneficiarse de esa rebaja de condena tiene que declarase culpable y admitir que ha realizado unos hechos que no ha realizado.

Es este un agujero de la justicia por donde se cuelan gran número de sentencias de culpabilidad que recaen sobre personas inocentes. Confucio dijo que “Del uso de la fuerza a la injusticia hay solo un paso”.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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¿Y después de la Sentencia de Divorcio qué hago?

Caminante no hay camino, se hace camino al andar…”

Antonio Machado

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¿Te has preguntado alguna vez que hacer después de obtener tu sentencia de divorcio?

Nuestro post de hoy va dirigido a todas aquellas personas que no saben que hacer en muchas situaciones de su vida después de haber recibido la sentencia de divorcio.

               Por todos es bien sabido que cuando se produce la ruptura del vínculo conyugal hay que comenzar a ordenar la vida de todos los miembros de la familia para adaptarse a la nueva situación.

       En parejas sin hijos este proceso es más sencillo y rápido, tratándose de procedimientos de mutuo acuerdo. Incluso en procesos contenciosos, en los que se discuten desavenencias en el plano económico, puede llegar a ser más sencillo dejarlo todo a punto.

                 Pero, ¿qué ocurre en todos aquellos casos en los que la pareja tiene hijos? En estos supuestos, resulta más complicado dejarlo todo recogido en una sentencia de divorcio o en un convenio regulador que regule todas y cada una de las situaciones susceptibles de futuras discusiones. Es por ello, que se recurre a organizar los temas estrictamente jurídicos (guarda y custodia, pensiones, vivienda, tiempos compartidos, entre otros…) de cara a poder favorecer unos mínimos de convivencia entre la ex-pareja.

              No obstante, al recibir la sentencia un profundo pesar se hace hueco en el modo de actuar de los padres, pues descubren que hay mil dudas que le surgen día a día que no están recogidas en ese papel. Se trata de una etapa nueva en la que se siente que hay que actuar con pies de plomo para no estropear nada, ya que a la mínima de cambio puede reproducirse el conflicto por el que la pareja rompió su vínculo.

            Es probable que acabes de recibir la sentencia o incluso que tengas esa sentencia desde hace años, sin embargo, todos los días las dudas de como actuar ante tu ex-pareja con respecto al modo de educar a vuestros hijos te martillean la cabeza.

            Malos entendidos en cuanto a la forma de proceder con vuestros hijos comunes, disparidad de horas de llegada tras las visitas de fin de semana o inter-semanales y las consiguientes peleas por haber dicho o dejado de decir algo que no se debía delante de vuestros hijos y un sin fin de problemas más, son los que no te dejan dormir y te tienen en alerta constante.

                   Todo este tipo de situaciones se producen a diario, ya tengas un régimen de visitas o bien tengas una custodia compartida. La sensación de estar haciéndolo mal en todo momento te abate y te hace necesitar comunicarte con alguien que te ayude a resolver todas las dudas que se te plantean cada vez que surge un contratiempo con tu ex-pareja, ya que has descubierto que en tu sentencia de divorcio no aparece el modus operandi de cada situación. Sin embargo, necesitas tener algo donde apoyarte para poder vivir bien y bajo los cánones de tener una vida ordenada.

                A pesar de sentir que esto no tiene solución y que vais a tener que comunicaros a través de vuestros abogados toda la vida, es necesario que sepas que es posible la comunicación entre vosotros y sobretodo es necesario que sepas que puede desaparecer la frustración de no saber que hacer en cada momento, pues nosotros desde nuestro despacho podemos ayudaros.

              Los expertos en el tema los llamamos Acuerdos de Parentalidad. Recogen todo aquello que no está regulado en la sentencia de divorcio o en el convenio regulador, regulan aquellas cuestiones que necesitáis que estén ordenadas para que todos podáis vivir bien.

Ángela Victoria Correa Puche

Abogada experta en Mediación Interfamiliar

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NIÑOS DIVORCIO

No puede haber una revelación más intensa del alma de la sociedad que la forma en la que se trata a sus niños”

Nelson Mandela

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Menores en mitad del conflicto

            Comenzare cuestionando nuestra más profunda y arraigada forma de actuar  planteando una serie de preguntas que es bueno realizarse en momentos de crisis de pareja:

  • ¿Escuchamos a nuestros menores?
  • ¿Les dejamos expresar sus emociones?
  • ¿Saben mitigar los padres el miedo que provoca en sus hijos esa batalla emprendida por sus progenitores?
  • ¿Tiene la justicia herramientas suficientes para escuchar el dolor de un niño/a que se enfrenta cada día con la rabia y el rencor entre sus padres?

          La respuesta a estas preguntas debiera preocuparnos a todos los que de una u otra forma trabajamos con el derecho de familia (abogados, fiscales, jueces y equipos psicosociales) y, también tendría que constituir la mayor fuente de preocupación de todos aquellos padres que deciden separarse o divorciarse.

            Cuando dos adultos inician un procedimiento de divorcio se sumergen en un proceso de crisis personal en el que no cabe nada más. Sus vidas se convierten en un caos en el que, parece, que lo importante es hacer valer su posición frente al otro, ganarle al otro en el juzgado. No comprenden que en el derecho de familia ni se gana ni se pierde. El gran ganador o perdedor es siempre el niño. Un niño para el que nadie ha tenido tiempo ni paciencia para sentarse con él y escucharlo sobre la terrible agonía que le produce escuchar a sus padres gritarse. Un niño manipulado con palabras que él/ella no comprende para que diga a quien quiera más, y en definitiva, un niño al que tampoco nadie le pregunta cómo se siente cuando se le impone un nuevo padre o una nueva madre.

         El divorcio de una pareja en sí mismo no es positivo ni negativo, sino que dependiendo de los mecanismos que empleen los mayores para gestionarlo, se va a marcar la diferencia del valor positivo o negativo que dicho conflicto va a dejar trascender a  los menores y el modo en el que les va a afectar.

     Si el divorcio es concebido como enfrentamiento, desavenencia, crisis y situación violenta, esa será la impronta con la que marquemos las vidas de nuestros hijos,  si por el contrario el divorcio es concebido como una oportunidad o una posibilidad de transformar nuestra realidad, también será esa la carga positiva que trascienda a nuestros hijos. Transformar la actitud que impera en todo procedimiento de divorcio de “ yo gano, tu pierdes, por una actitud de ganamos los dos” será la forma de proteger a nuestros menores y tutelar sus derechos.

           Y para proteger los derechos de los niños envueltos en un procedimiento de sus padres, lo primero que tendremos que hacer es otorgarle el derecho a ser escuchado. Ser escuchados en un ambiente ausente de presiones. Eso lejos de darse en nuestra sociedad, lo que encontramos los profesionales del derecho son niños a los que sus padres manipulan la información que le dan sobre el procedimiento judicial que les afecta, para obtener del menor la respuesta que a ellos satisface.

              Así pues aunque el derecho configura el interés del menor como un principio rector, y esta norma refuerza el derecho de los menores, cuyo interés se considera prioritario. En la práctica este concepto del interés del menor es un concepto bastante indeterminado ya que, requiere considerar a los menores sujetos activos con capacidad de participar en la búsqueda y satisfacción de sus necesidades, pero la realidad jurídica del día a día en los juzgados no siempre es así, ni tiene herramientas para ello. Proceder en favor del interés del menor es algo tan sencillo como permitirles que hablen y escucharlos. Escuchar sus palabras, sus gestos, su manera de expresar lo que sienten, escuchar para donde van sus anhelos y deseos y no dar por sentado que lo que pensamos los mayores, incluyendo la justicia en esos mayores, es siempre lo mejor para ellos.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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CUANDO TODO NO ESTÁ PERDIDO

Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan”

Francisco de Quevedo

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           En el Post anterior, Mª Ángeles Puche nos hablaba de la enorme tristeza que sentían las parejas una vez recibida la sentencia de divorcio y ver que nada de la frustración existente desaparece cuando todo parece acabado.

           Leyendo el artículo nos cuestionábamos acerca de si el divorcio legal es liberador, y lo cierto es que pudimos comprobar que, en los 30 años de ejercicio profesional de nuestra compañera, en pocas ocasiones así lo ha sido. ¿Será por que nadie entiende que ocurrió?

       Ante tales acontecimientos y creyendo fielmente en la semilla del éxito de los matrimonios – incluso cuando acaban -, hoy quiero ahondar nuevamente en el tema de la libertad tan ansiada cuando decides continuar sin la persona que tenías al lado. Todos los que alguna vez se han enamorado podrán recordar el sentimiento que les hizo cometer la “locura” de querer vivir la vida con otra persona. Sin más, y ciegamente emprenden un viaje en el que, en reiteradas ocasiones, olvidan quienes son para gustar a quien tienen en frente y posiblemente, cierta tristeza se va marcando en sus rostros al descubrir que ya no saben quienes eran pero desean volver a serlo.

            Es ahí cuando surge el conflicto de pareja y es ahí donde yo, junto con las parejas que lo precisan, entro a trabajar como intermediaria de su dialogo. Porque, ¿y si dijéramos que el sentimiento que nos obnubila es a corto plazo y que a la mínima de cambio todo desaparece y se pone en marcha el deseo de huir cuando algo se nos tuerce?

             La naturaleza del ser humano nos impulsa a sobrevivir ante cualquier situación y en ciertas ocasiones esta fuerza nos lleva a cometer grandes errores litigantes cuando nada estaba perdido, sino que simplemente precisaba entrar el diálogo en acción.

El litigio nos trae más litigio si lo que pretendemos es que nos den la razón sobre algo que es cosa de dos y que por tanto ambos dos tienen “razón” en cierta medida. La lucha o pelea corresponde a un impulso más inmediato que es el de la huida rápida del problema y por consiguiente, hace que el problema se eternice incluso cuando creemos que ha desaparecido, ya que se trata de una decisión tomada sin medir las consecuencias.

Sin embargo, la consciencia del diálogo nos lleva a profundizar en el “qué nos ha ocurrido” y poder comprender el origen de la necesidad de separación. La conciliación corresponde al impulso meditado y consciente de que es preciso hablar para comprenderse. Es por tanto la decisión más acertada a la hora de querer romper con nuestra pareja y así poder empezar una “nueva vida” sin que vuelvan a repetirse los errores del pasado. Errores que aparecerán si no hemos comprendido nada de lo que nos ha ocurrido.

              Cuando nos obcecamos dejamos de ver que existe una realidad paralela en la que el conflicto puede dejar de ser conflicto para convertirse en la libertad esperada. Para ello hace falta un buen espíritu emprendedor y ganas de hacer una recorrido interno que nos conduzca al éxito de nuestras relaciones. Tras ese recorrido se encuentra la imperiosa necesidad de hablar con la persona de la que queremos separarnos.

               No obstante, cuando nos embarcamos en el camino descubrimos que ese diálogo es muy difícil porque a la mínima de cambio salen los reproches que una vida entera se han estado guardando, y nos embarga el sentimiento de que todo está acabado y sólo mediante el litigio se puede eliminar el conflicto de nuestra vida.

             Sin embargo, es aquí donde os descubro que todo no está perdido, porque por todos es bien sabido, que desde fuera el conflicto se ve más nítido y es por ello que se precisa de un BUEN PROFESIONAL que sepa escuchar exactamente lo que realmente muestran las palabras y que ayude a descubrir que el conflicto estancado se encuentra en las creencias que se tenían de lo que era la pareja. Los oídos de un tercero son la vía para que la comunicación fluya y sobretodo son la herramienta más poderosa de la que pueden hacer uso dos personas que desean ser libres.

             Y quien sabe, quizás no todo está perdido y simplemente sólo necesitas un espacio de dialogo…

              Para ser libre vive con consciencia la vida ¿te atreves a mediar?

Ángela Victoria Correa Puche

Abogada experta en Mediación

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