¿INTEGRAMOS?

No es por lo que eres, sino por lo que trasmites. Ahí es donde está la magia.

Neleb Argen

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Hace unos meses me planteo lo fácil que resulta teóricamente la integración de personas con discapacidad y lo difícil que es en la práctica.

Los recursos necesarios para poder ofrecer a todo el mundo igualdad de oportunidades, la gran mayoría de veces, no están o bien no se han contemplado, por consiguiente no es posible la integración. Ya no sólo las barreras arquitectónicas hacen imposible la integración de las personas, sino también las propias barreras mentales de los individuos que componemos la sociedad.

El discurso social suele ser integrador en la mayoría de personas. De cara al público, gran parte de las instituciones tienen un buen programa de integración que permite a todo el mundo acceder a sus recursos, sin embargo, por algún motivo más sutil que permitir que todo el mundo acceda a todo, la integración a veces se queda en papel mojado.

¿Acaso no hemos definido bien que es integrar?

La definición de integración es la siguiente “Hacer que una persona se incorpore a algo para formar parte de ello“. Hasta aquí todo bien, teniendo en cuenta que generalmente las personas que necesitan y quieren ser integradas consiguen acceder a casi cualquier recurso. Pero a veces se está obviando la integración en el grupo, las relaciones sociales y eliminar la mirada lastimera, y más si hablamos de integración de personas con perfiles psiquiátricos.

Efectivamente avanzamos en el cambio de mentalidad y gracias a ello conseguimos derechos sociales que antes eran impensables, pero otras veces nos empeñamos tanto en eliminar la desigualdad que no nos damos cuenta que incluso la desigualdad es positiva dependiendo del asunto que trates.

Si por motivos obvios un niño de 3 años no se encuentra cursando una carrera de medicina porque supondría un quebradero de cabeza hacer comprender al menor los conceptos que ello implica, es posible que a veces nos empeños en integrar desde un punto de vista erróneo.

Es por ello que es necesario valorar cada situación desde su origen y desde ahí actuar, para dar la solución que efectivamente implique integración.

Es un placer absoluto encontrar diversidad de lo contrario la vida sería aburrida, por lo que quizás el concepto de integración tendría que definirse desde la óptica de la diversidad de oportunidades y no de la igualdad, puesto que lo cierto es que no existe un ser humano igual en todo el mundo, sin embargo, cada uno es esencial en el enclave social.

En muchas ocasiones cotidianas somos incapaces de aprender de la diversidad e integrarla en nuestras vidas puesto que nos asusta en exceso lo que es diferente a nosotros y por eso queremos que todo sea igual y clónico.

Y lo mejor de todo, la clave de todo esto está en el medio de las opiniones… como siempre.

Ángela Victoria Correa Puche

Mediadora de conflictos entre personas

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