LA DIVERSIDAD CULTURAL

Todo parece imposible hasta que se hace.

Nelson Mandela

textura-piel-rayada-cebra

Existen multitud de teorías que pretenden esclarecer el “cómo” las culturas han de entenderse unas con otras. Los etnocentristas, los relativistas culturales y los racionalistas han propuesto infinidad de formas para el entendimiento, así como comunistas, liberales o democráticos. Pero, lo cierto es que aún no se ha resuelto el problema, y siguen produciéndose disputas y enfrentamientos entre las diferentes culturas y la yuxtaposición de unas sobre las otras. Todas acaban metidas en un bucle y por ello se trata de un tema de actual relevancia.

Si hablamos de diferencias culturales y del entendimiento entre la gran variedad de personas que conforman la diversidad cultural de nuestro mundo, primero tenemos que partir de los conceptos de diferencia y diversidad.

La DIFERENCIA es “aquella cualidad por la cual algo se distingue de cualquier cosa”.

La DIVERSIDAD es “abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas”.

Ponemos estos conceptos sobre la mesa puesto que en muchas ocasiones los empleamos como si su significado fuera el mismo.

Si entendemos que el antónimo de DIFERENCIA es IGUAL, y el de DIVERSIDAD es IDÉNTICO, comprobaremos que cuando hablamos de diferencia, nos referimos a lo que es distinto dentro de un marco de referencia y que, por tanto, puede tener una serie de connotaciones iguales. Es decir, hay aspectos de la cosa que diferenciamos que tienen algo específico en común. Sin embargo, con el concepto de diversidad estamos encarando en término de irrepetibilidad, pues lo diverso es único entre una gran variedad. Es decir, busca tener una identidad en sí misma, entre lo diferente.

Sin embargo, no podemos obviar que cuando nos referimos a la diversidad cultural, hablamos, también, de diferencias. Es decir, son las diferencias culturales las que promueven la diversidad cultural, por tanto, son las diferencias culturales las que tienen la llave de acceso y de salida de los conflicto culturales.

¿Cómo han tratado las diferencias, las diversas teorías que tratan de resolver los conflictos entre diferencias culturales?

El etnocentrismo toma a una cultura cualquiera como patrón para valorar las demás. Sin embargo, cuando nos paramos a reflexionar lo que valorar significa, nos damos cuenta que cuando valoras sobrepones una cosa sobre otra, menospreciando lo que la “inferior” puede ofrecerte.

El relativismo cultural, “por el contrario”, pero con aspectos muy similares, entiende que las culturas no pueden ser concebidas ni valoradas si no es desde la propia cultura, y llega a la conclusión de que no es posible valorar dicha cultura.

Estas dos formas de entender las culturas, se estancan en el mismo punto. Ambas pretenden valorar las culturas para darles algún sentido, no obteniendo respuesta alguna que sea aplicable para resolver el “problema” de la diversidad cultural.

Ahora bien, creyendo que los racionalistas tienen la solución y considerando que estos no se detienen en el mismo escollo de la valoración, descubrimos que ellos opinan que las culturas pueden ser juzgadas desde lo que ellos llaman razón. ¿Y qué es juzgar sino valorar que está bien y que está mal? Por consiguiente, se vuelve a valorar y a caer en la trampa del beneficio, pues hay algo que se entiende más razonable y por encima de otra cosa.

Estas tres concepciones rastrean algo en común: cómo hay que hacer para imponer una  verdad y los valores que esta trae consigo para formar una norma que atienda a la diversidad cultural. Es decir, todas buscan implantar su razón sobre todas las cosas.

Lo que nos interesa a la hora de comprender la diversidad cultural y respetarla es saber qué queremos hacer con ella. Entonces, hay que tener en cuenta que, como bien proponía Habermas, “si todo ser humano nació en una comunidad lingüística, el lenguaje es, paradójicamente, anterior al hombre. Todo el que quiso decir algo, ya tuvo que suponerlo”. Es decir, lo que tenemos que tener claro es que para resolver cualquier conflicto es imprescindible desear que se resuelva.

La resolución de las controversias culturales se verán resueltas una vez que hayamos adoptado el criterio base del Psicoanálisis de Jose Luis Parise que dice que “una vez que ordenas el caos de la idea (el qué quieres), el universo iniciará el camino para la consecución de tu propósito. Sólo precisa que no dejes de dirigirte”.

Por consiguiente, hagamos uso de nuestros sentidos: hablemos y escuchemos lo que decimos, porque eso que digamos es lo que se materializará.

Por consiguiente, el dialogo es la solución, pero un dialogo que conozca a qué se dirige y que no intente imponer una cultura sobre otra, porque lo cierto es que todas las culturas son únicas e irrepetibles. Valiosas por sí misma. Diversas.

Luego, si lo que se persigue es la Paz entre culturas, será la paz entre culturas lo que se consiga.

Ángela Victoria Correa Puche

Abogada experta en Mediación

Entra en AMAPUCHE y conoce en qué podemos ayudarte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s