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ESCUCHA AL CONFLICTO JURÍDICO

“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.”

Aristóteles

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No existe una mejor manera de escuchar a nuestros conflictos que rescatar el valor fundamental que tienen las emociones enredadas en el.

Si hay factores que afecta en nuestra vida estos son las emociones. Y… ¿acaso alguien nos enseñó que hacer con ellas cuando nos enfrentamos a un divorcio, a la muerte de un hijo, a una herencia, a una disputa jurídica entre hermanos…?

Basta introducir en un buscador de Internet la palabra conflicto, para descubrir que todas las imágenes que encontramos muestran a dos personas agrediéndose, peleándose o, intentando sobreponerse una sobre la otra.

Pero un conflicto jurídico también puede verse desde una perspectiva muy distinta, como una fuente o motor de cambio, una oportunidad para sanar situaciones bloqueadas y enquistadas. El conflicto, mirado desde el punto de vista de cambiar cosas que no funcionan en nuestra vida, nos obliga a ESCUCHARLO. A COMPRENDER QUE VIENE A DECIRNOS.

Todo síntoma, ya sea jurídico o biológico (enfermedad) tiene un para qué, está lleno de sentido. Es una expresión del inconsciente para dar solución a un problema de adaptación  que ha sido configurado a través de una emoción.

Cualquier conflicto comienza con una emoción desbordada, por tanto es fundamental conocer cuál es esa emoción para poder transformarla.

Y puesto que de una emoción se trata, lo primero que tenemos que comprender es que hombres y mujeres abordamos las emociones de muy distinta manera.

Las mujeres llevan dentro un gran programa de desvalorización. Son siglos de desvalorización los que arrastra la memoria.

Los hombres llevan dentro una memoria muy profunda de dolor. Han sido educados para no expresar sus emociones, ya que siempre se les ha dicho que “llorar es de niñas”. Son muchos los hombres que están castrados emocionalmente.

Tanto para hombres como para mujeres es imprescindible aprender a gestionar esa emoción y así trascenderla.

¿Qué se puede hacer desde el ámbito jurídico? ¿Cómo trabajar estos dos polos de un mismo conflicto? ¿Cómo integrar en la resolución del conflicto jurídico las emociones que andan enredadas en él? ¿Cómo aflorar a la superficie de una contienda jurídica los programas que gobiernan nuestra vida desde el inconsciente?

Todo desorden, llámese divorcio, maltrato, salud, o cualquier otro tiende a poner orden en nuestra vida, intenta instaurar orden en nuestro interior y también en el exterior.

Por tanto el reto de futuro de los profesionales del derecho no es solamente ganar un pleito sino, también, dar respuesta a las emociones atrapadas en cada conflicto.

M. Ángeles Puche Aguilera

Abogada experta en Derecho de Familia

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